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Programa Cultural-Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana
ISSN 1819-5598   
 
AÑO
  10  
 O F I C I N A   D E L   H I S T O R I A D O R    D E    L A   C I U D A D    D E    L A    H A B A N A         
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Cultura y vida en los antiguos almacenes de depósito San José

El área del puerto habanero asiste a la apertura del Centro Cultural Antiguos Almacenes de Depósito San José, uno de los proyectos más ambiciosos del Centro Histórico. Se trata de la recuperación de uno de los muelles más antiguos que se conserva en la ciudad y que, gracias a la intervención llevada a cabo por la Oficina del Historiador, renace convertido en un espacio para la cultura.

Fue este uno de los almacenes de depósito surgidos en el siglo xix cuando La Habana vivía la proliferación de sociedades anónimas relacionadas con las actividades comerciales, agrícolas, bancarias y de crédito, vinculadas en todo momento al auge de la industria azucarera y ferroviaria. La construcción de estas edificaciones trasformaron la naturaleza del puerto en todas sus riberas, al punto de llegar a ofrecer la imagen de una plaza fortificada comercialmente. Tales inmuebles no escaparon a la mirada de  muchos como la del viajero norteamericano Samuel Hazard, quien en su obra Cuba a pluma y lápiz, expresó su admiración por los Almacenes de Regla, fundados en 1844.

Tres años después surgió la compañía de los Almacenes San José, que, según el historiador Jacobo de la Pezuela, edificó su primer proyecto entre 1849 y 1850, inmuebles mejorados hacia 1853 y 1854. En décadas siguientes fueron ampliados los primeros almacenes que corrían desde la calle Egido a Compostela por Desamparados. Según investigaciones históricas, en 1870 apareció una solicitud de don Ramón Montalvo para extender los almacenes desde la plataforma del Matadero hasta el baluarte de Paula. 

Ya en 1885 culminarían las obras, ahora por su propietaria la Compañía de Almacenes de Depósitos de La Habana. Cuentan que para la construcción del San José fueron empleadas 3 000 toneladas de piezas de hierro, fundidas en Bélgica, en los talleres de Cockeril, así como hormigón y cantería, a un costo de 3 000 000 de pesos. El resultado sería un edificio de dos pisos de hierro y sillería, con cubierta de tejas y azotea, formado por veintidós naves, denominadas almacenes, con más de cuatro espigones o muelles salientes.  

A finales del siglo XIX proliferó el hierro, más duradero y seguro, en balcones y rejas de viviendas y establecimientos comerciales. Por otra parte, las leyes de construcción dictadas por la metrópoli exigían el uso de este material en estructuras de este tipo, de ahí la preponderancia del metal que propicia un efecto de transparencia, es decir, más luz y ventilación, tan necesarias para semejantes edificaciones. Además, el empleo del hierro posibilitaba el fácil desarmen de los muelles y almacenes en el caso de que así lo requiriera la defensa de la ciudad.

Pero más allá de estas disposiciones, la belleza se impuso en la edificación de los Almacenes San José, desde donde se observa una espectacular vista del mar de La Habana y sus orillas. La unión de sus piezas, el calado en algunos tramos de los remaches, los arcos que forman la disposición de las columnas, entre otros elementos, dan fe de los propósitos también estéticos de sus constructores bajo la dirección facultativa del arquitecto cubano Adolfo Sáenz Yañez (1894-1902).

La restauración

A pesar de su cercanía al mar, la estructura de los muelles San José ha llegado a nuestros días. Durante varios años ingenieros, arquitectos, especialistas y constructores de la empresa Puerto Carenas y de otras entidades de la Oficina del Historiador, trabajaron en esta obra del patrimonio histórico-industrial. Primero sanearon el espacio y luego se empeñaron en la recuperación de los techos de madera y las estructuras metálicas originales, con la cooperación de los Astilleros de La Habana. 

Aunque desde noviembre de 2004 se iniciaron los estudios y levantamientos del lugar, no fue hasta febrero de 2005 que comenzaron las demoliciones de los elementos añadidos y la limpieza de los elementos temporales de hormigón que estaban dentro del edificio, para finalmente descubrir toda la estructura metálica y darle el tratamiento requerido. Dos años después se inició la intervención en la cubierta y en la estructura metálica para su recuperación total. 

Un centro cultural y comercial

Gracias a los empeños restauradores de la Oficina del Historiador, los Almacenes San José se han convertido en un complejo cultural y comercial, donde existe un espacio para la artesanía cubana y las más variadas manifestaciones de las artes plásticas. Con un área de casi nueve mil quinientos metros cuadrados en la planta baja y unos dieciocho mil de superficie útil, si se suman ambos niveles, el centro ofrece nuevas condiciones para la venta y exposición de artesanías. Distribuidos en distintos cubículos, los artesanos cuentan con la debida protección de sus mercancías. 

El Centro Cultural Antiguos Almacenes de Depósito San José se revela además como  un sitio para los paseos familiares. Exponente del patrimonio histórico-industrial, en este lugar el público se encuentra ante los valores de una obra que se considera entre las más antiguas de su tipo. Varios servicios garantizan la complacencia de los visitantes, quienes tienen acceso a un local para el cambio de monedas, baños, cafeterías, oficina administrativa, servicios de ETECSA y, en un futuro inmediato, a tiendas y restaurante. Quienes visiten el centro cultural y comercial, además de poder llevarse consigo un regalo, tienen la oportunidad de disfrutar de opciones culturales entre las que destaca la actuación de Gigantería y otras agrupaciones musicales y de las artes escénicas, mientras en una segunda etapa del proyecto, se prevé transformar la planta alta en un espacio que acoja funciones artísticas. También las familias podrán disfrutar de un pintoresco paseo por la Alameda de Paula gracias a la presencia de una locomotora totalmente restaurada que recorrerá las antiguas líneas férreas rescatadas por los arqueólogos. 

Es esta una invitación a caminar por el área del puerto habanero, sometida a grandes transformaciones que tienen como premisa la promoción y disfrute de genuinos valores de nuestra cultura, y la preservación del medio ambiente capitalino. La apertura del Centro Cultural Antiguos Almacenes de Depósito San José es la antesala de un proyecto más ambicioso que pretender devolver a la ciudad una parte esencial de su imagen.

Agradecemos para la elaboración de este trabajo la información ofrecida por la historiadora Yamira Rodríguez. 




   

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