Oficina del Historiador de La Habana

Decreto Ley No.143 | Emilio Roig de Leuchsenring | Eusebio Leal Spengler  

Oficina del HistoriadorLa Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana es responsable de la  restauración integral del Centro Histórico en todas sus vertientes, a partir del diseño y ejecución de un proyecto sostenible que se nutre de la explotación de las capacidades económicas que brotan en su entorno Cultural, Turístico, Comercial e Inmobiliario. Fundada en 1938 por Emilio Roig de Leuchsenring, desarrolló una labor de rescate y divulgación de la historia de la nación, asi como promovió la valoración y protección del patrimonio material y espiritual cubano, especialmente de La Habana.

Al fallecer Roig de Leuchsenring esa obra tuvo continuidad en Eusebio Leal Spengler, que en 1967 se inició en la restauración del Palacio de los Capitanes Generales donde al siguiente año inauguró las primeras salas del Museo de la Ciudad. En 1981 el Estado designó a la Oficina del Historiador inversionista de la financiación destinada al Primer Plan de Restauración del Centro Histórico, y para asumir tal responsabilidad se creó el Departamento de Arquitectura, que devino tres lustros después Dirección de Arquitectura Patrimonial.

En la etapa inicial la acción estuvo dirigida fundamentalmente sobre edificaciones en ruinas por efecto del tiempo o los huracanes. La población residente, establecida mayormente en precarias habitaciones levantadas dentro de edificios de gran valor patrimonial condicionó la confrontación de los dos problemas básicos: la conservación del patrimonio y la necesidad de lograr viviendas adecuadas para los habitantes del mismo. El 14 de diciembre de 1982 la UNESCO, en la persona de su Director, Amadow Matar M`Bow declaró el Centro Histórico de Ciudad de La Habana Patrimonio de la Humanidad, pero en su concepto de área protegida incluyó las fortificaciones de la bahía y el espacio edificado luego de la demolición de las murallas (a partir de 1863) es decir, fijando el límite en el Paseo del Prado, incluidas sus dos aceras. Esta justa valoración patrimonial obligó a extender el campo de la acción restauradora, denominando la totalidad del área comprendida como Zona Priorizada para la Conservación. Entre 1986 y 1992 la Oficina trabajó como proyectista e inversionista de la restauración de las fortificaciones de El Morro y La Cabaña, Monumentos Nacionales incluidos en la declaratoria de la UNESCO. Estas obras fueron financiadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Fruto del período restaurador entre 1981 y 1990 se entregaron al Gobierno Provincial 8 edificaciones para su explotación gastronómica y un pequeño hostal. Las dependencias culturales de la Oficina se incrementaron en 12, convirtiéndose el Museo de la Ciudad en un sistema único de Museos, Galerías, Centros Culturales, lúdicos y de formación artística para niños y jóvenes.

A partir de 1989 los efectos de la crisis en el este europeo y la desintegración del Campo Socialista, que sostenía el 85% del comercio exterior cubano, se sintieron fuertemente en el país, se detuvo la financiación estatal y con ello el proyecto restaurador casi en su totalidad. Entre 1990 y 1994 se realizaron, sin embargo, obras de restauración, formación de operarios y de planificación del territorio. Con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación comenzó la recuperación del monumental convento de San Francisco de Asís, y fueron creadas la Escuela Taller de La Habana "Gaspar Melchor de Jovellanos" y el Plan Maestro para el Centro Histórico, que significó el estudio, análisis e integración de todos los intereses, posibilidades y necesidades en un Plan armónico que define y controla proyectos de restauración edilicia, de uso urbano y sociales. El Ateneo de Caracas, por su parte, hizo posible la restauración de la Casa Simón Bolívar y su parque, mientras el artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín financió la restauración del inmueble donde hoy se promueve su obra, y la pintora venezolana Carmen Montilla restauró a su coste una casa para estudio y galería de arte. Unas pocas edificaciones de pequeña complejidad continuaron dentro del proceso restaurador ejecutándose 9 objetivos en total.

A pesar de la coyuntura económica el saldo resultó positivo: se ganó experiencia, se demostró que la salvación patrimonial era posible y fue asimilada la necesidad cultural de continuar la obra. En 20 años (1961-1980) sólo se habían efectuado 9 intervenciones restauradoras en el Centro Histórico. En los siguientes 14 años (1981 -1994) fueron restauradas 70 edificaciones, en su mayoría de gran complejidad e importancia, a la vez que se logró especializar una Empresa Constructora en las tareas de restauración. El 30 de octubre de 1993 el Consejo de Estado dictó el Decreto Ley No.143 que otorgó facultades excepcionales a la Oficina del Historiador de la Ciudad, a fin de que creara y explotara fuentes económicas propias que financiaran el interrumpido proyecto de restauración, atendiendo además la reanimación cultural y social del entorno. De inmediato los ingresos generados por la entrada a Museos y la venta en sus tiendas engrosaron los fondos de la Oficina del Historiador. Los ingresos por este concepto evolucionan favorablemente.