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La Habana

“...ciudad de campanas y pregones, de torrecillas y miradores orlados de rojos tejados por los que ruedan en torbellinos las aguas de todos los veranos...”

Japonesas en el Centro Histórico habanero

Por Teresa de Jesús Torres Espinosa
31 de Julio de 2014

Exposición Bellas japonesasAmpliar imagen

La muestra reúne obras de diversas tipologías y temáticas

Cuba y Japón han desarrollado un amplio programa de festejos durante el presente año en recordación del samurái Hasekura Tsunenaga, el primer japonés que visitó la Isla caribeña, hace cuatrocientos años.

Como parte de esos festejos, se presentará la muestra Bellas japonesas, del ilustrador Seiichi Hayashi, el próximo 8 de agosto, a las cinco de la tarde, en la galería de la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, ubicada frente a la fundacional Plaza de Armas, en el entorno colonial habanero.

La exposición, organizada por la Embajada de Japón en Cuba, la Casa de Asia y la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad, reúne obras de diversas tipologías y temáticas, y constituye un recorrido por el quehacer creativo de Hayashi, figura prominente de la producción artística de los años 60 y principios de los 70 del siglo pasado en Tokio.

Seiichi Hayashi (Manchuria, 1945) es especialmente conocido por su faceta de ilustrador, caracterizada por estampas de mujeres vestidas a la última moda o en kimono que le han valido el apelativo de Yumeji Takehisa moderno en el mundo de la belleza femenina.

La obra de Hayashi sigue presente en la vida cotidiana de sus compatriotas, interesados o no en el arte, a través de los diseños y animaciones que el autor ha venido realizando, desde 1974, para la marca de caramelos Lotte.

La muestra Bellas japonesas se complementará con la proyección de cortometrajes de animación, y está previsto, además, un intercambio con el autor sobre técnicas de ilustración, el 12 de agosto, a las tres de la tarde, en la Casa Víctor Hugo.

El pasado mes de julio una flota de Japón, integrada por dos buques de entrenamiento de las Fuerzas de Autodefensa de la nación asiática –el Kashima y el Setoyuki– y uno escolta –el Asagir–, llegó a la rada habanera. Sus tripulantes visitaron sitios de interés histórico-cultural y la población cubana tuvo acceso a las naves, donde intercambió con los huéspedes.

Hasekura Tsunenaga desembarcó en la antigua villa de San Cristóbal de La Habana en julio de mil seiscientos catorce. Su escala, en misión diplomática, tenía el objetivo de establecer lazos comerciales entre el país asiático y el Nuevo Mundo, y promover la entrada a Japón de misioneros que propagaran la fe cristiana.

Apenas se conoce sobre la estancia del samurái en Cuba. Sin embargo, desde  el dos mil uno, a la entrada de la bahía habanera, se develó un monumento consagrado a su memoria.

La escultura de Hasekura Tsunenaga, moldeada por el artista MizukoTsuchiya, se erige en medio de un jardín al estilo japonés y es fruto de la colaboración cubana con la Escuela Sendai Ikuei Gakuen.