Por Dora Cancio Benítez, museóloga de la Casa Simón Bolívar
Una obra cargada de ternura e inteligencia, que invita a la evocación, disfrute y al recuerdo toca las fibras más sensibles de quien visita la Casa Simón Bolívar. Se trata de la exposición Los juguetes de la nostalgia, del artista venezolano Mario Calderón, que ocupa los espacios de la Sala de Artesanía, en la que se juntan colores y formas para deleitar a niños y adultos.
La nobleza de la madera, material que sustenta el quehacer artístico del autor, alude a la alegría de los payasos, el colorido del circo, la diversión de los parques, la hidalguía de los héroes, las tradiciones del pueblo venezolano y hasta la presencia de íconos de la cultura mundial como Los Beatles, banda inglesa de rock formada en Liverpool en 1960.
Mario Calderón, artista autodidacta del estado de Mérida, Venezuela, puede llegar a creer que los niños de hoy no entienden su obra por toda la tecnología que los rodea, pero cada una de sus piezas invita a participar y a aproximarse a diversidades de formas, colores y acciones en los que se encuentra el verdadero mensaje. Este artesano aspira a que sus juguetes tengan un valor analítico más que funcional; convoca a la creación, al interés por el juego en sí con sus protagonistas, busca en cada pieza identificaciones y motivaciones, que alejen el afán de adquirir objetos sofisticados de alta tecnología, los cuales dominan a quien interactúa con ellos.
Niños, jóvenes y adultos encontrarán en la exposición Los juguetes de la nostalgia una atractiva propuesta para ser visitada en estos meses de verano y dar riendas sueltas a su imaginación. La Casa Simón Bolívar, situada en un antiguo palacio de principios del siglo XIX en Mercaderes núm. 156 e/ Obra Pía y Lamparilla, La Habana Vieja, invita a recorrer sus muestras permanentes –Colección de Plástica Contemporánea Venezolana y Bolívar Humanado–, y las salas Objetos Históricos, Manuela Sáenz, Artesanía Latinoamericana y la de Arqueología.