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“La Habana es una viejita muy importante”

Por Maydelis Gómez Samón
Estudiante de Periodismo

Al parecer este miércoles el Sol también quiso escuchar las explicaciones que las familias recibieron en el Andar la arquitectura con el tema «Detalles de la arquitectura colonial habanera del siglo XIX y XX» y decidió seguirnos todo el tiempo, fue un integrante más. Los cuatro especialistas que guiaron el recorrido intentaron siempre dejar atrás al astro, y brindarnos las detalladas explicaciones a la sombra de los edificios. Y, aunque nuestro acompañante por momentos nos perdía de vista, siempre nos encontraba, él también quería conocer la historia de La Habana a través de sus construcciones.

El andar se inició en la Plaza de Armas, donde un buen número de personas esperaban concluir el recorrido por las raíces arquitectónicas del Centro Histórico que habían iniciado la semana anterior por los siglos XVII y XVIII. El Templete fue el primer lugar visitado. Allí Sergio Raymant, arquitecto de la Dirección de Proyectos de la Oficina del Historiador, explicó que este monumento constituye uno de los principales exponentes del estilo neoclásico, el cual se extendió por toda Cuba en el período decimonónico.

Durante el recorrido, Raymant ejemplificó los cambios que se produjeron en las edificaciones con la introducción del neoclásico. El techo de alfarje se sustituyó por uno plano, la madera se remplazó por el hierro en las rejas y las barandas; comenzó a emplearse el mármol en los pisos, escaleras y fuentes; aparecieron las persianas, y las arcadas se cerraron con cristales y bellotes para permitir la entrada de una luz tamizada por diferentes colores a la casa. Las personas pudieron constatar que en muchas de las viviendas construidas en épocas anteriores se introdujeron estos nuevos elementos en el XIX. “¿Un ejemplo de ello pueden ser las construcciones de la Plaza de la Catedral, porque estas son del XVIII y, sin embargo la mayoría tienen vidriería y los balcones son de hierro?”, preguntó un joven, a lo que el especialista respondió afirmativamente.

La travesía por el siglo XX comenzó con un poco de historia. Ya desde sus inicios, en 1902, La Habana se convertía en neocolonia de Estados Unidos, lo cual trajo consigo la inserción de nuevos estilos. El arquitecto explicó que muchas de las edificaciones que existían antes de esta etapa se demolieron para construir otras con marcada influencia norteamericana. Aparecen tres estilos en oposición al neoclásico: el art nouveau, el art decó y el neocolonial.

El art nouveau llegó a Cuba con pocos años de retraso, es decir, por primera vez la arquitectura en la Isla se acercaba a las principales corrientes que existían en el resto del mundo. Los visitantes pudieron observar en la Plaza Vieja el mejor exponente de este estilo en el Centro Histórico: el Palacio Cueto. El guía, a través de esta edificación que data de 1905, ilustró a las familias sobre las especificidades de esta corriente, la cual se caracterizó por la colocación de motivos frutales y florales en las fachadas e interiores de las edificaciones con fines decorativos.

En los primeros años de la República se realizaron importantes construcciones, con ellas los presidentes de turno intentaban tapar la miserable realidad del cubano. La Lonja del Comercio, el Capitolio y el Palacio Presidencial son solo algunos ejemplos. Estos edificios se distinguen por ser eclécticos, es decir,  tienen varios estilos conviviendo en la construcción. Raymant comentó el caso de la Lonja del Comercio, construida en 1909, donde cada piso posee un estilo arquitectónico diferente, algunos hacen alusión al renacimiento, otros al barroco o al neoclásico.

Aunque fueron más de dos horas de recorrido y el Sol nunca nos abandonó, los visitantes se quedaron con deseos de conocer más. Muchos, al final, se acercaron al arquitecto para preguntarle algunas dudas: las diferencias entre los distintos tipos de columnas, las características de la restauración o la historia de un edificio en particular. Pero, quizá, el principal premio para este joven, que se esforzó para que  cada familia conociera y quisiera un poco más esta ciudad, fueron las palabras de una pequeña ante la pregunta de su mamá sobre qué había aprendido; ella muy oronda respondió: “que La Habana es una viejita muy importante”. 


Publicada: 16/07/2010
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