Por Miguel Gerardo Valdés Pérez, Editor jefe revista Universidad de La Habana
El 20 de febrero de 2008, en la Sala Alejo Carpentier del Parque Morro Cabaña fue presentado como una de las actividades colaterales de la 17 Feria Internacional del Libro de La Habana, el Diccionario enciclopédico de la música en Cuba del investigador cubano Radamés Giró. Transcurrido un año de aquel acontecimiento cultural de singular repercusión para la historiografía de la música cubana –según las palabras de Leo Brouwer–, “porque reseñaba la historia desde el maraquero más modesto hasta el paso de Stravinsky por La Habana”, Radamés Giro, recorrió nuevamente la ruta de los recuerdos y de la incesante y fecunda búsqueda, en esta oportunidad, en el Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana.
Invitado por el claustro del Colegio Universitario, el pasado 3 de junio de 2009, este apasionado por la música, como lo calificara Brouwer, disertó con su habitual modestia y generosidad científica, ante profesores y estudiantes acerca de las motivaciones que tuvo, desde 1967, para recoger y procesar información especializada.
Más allá de su esencia como texto de obligada consulta, no solo para especialistas sino para cualquier lector que desee obtener información complementada desde múltiples aristas, el Diccionario enciclopédico de la música en Cuba suple una ausencia en la publicación especializada en temas musicales en la Cuba contemporánea. Elocuente resulta la cifra de más de cincuenta obras sobre música cubana publicadas en el extranjero entre 1966 y 2008.
La experiencia de Radamé como editor y jefe de redacción durante un tiempo nada despreciable ha sido, sin lugar a dudas, un derrotero para su labor investigativa, que le ha permitido decantar información y entresacar lo que verdaderamente pueda iluminar zonas de penumbra en el terreno elegido.
Durante todo el siglo XVIII, como resultado de las corrientes renacentistas en torno al conocimiento, aparecieron en Europa los tratados sobre música. De 1836, data el primer diccionario de la música cubana: Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas, de Esteban Pichardo (1799-1879). Otros importantes exponentes aparecerían en Cuba durante el XIX, y esencialmente en el XX, entre ellos: el Diccionario biográfico cubano (1878), de Francisco Calcagno (1827-1903); Prontuario del diletante (1883), de Serafín Ramírez (1832-1907); El folk-lore en la música cubana (1923) y Folklorismo. Artículos, notas y críticas musicales (1928), de Eduardo Sánchez de Fuentes, y como colofón de insuperable estatura por la estética literaria, documental e identitaria, que poseen fueron publicados La música en Cuba (1946) y La africanía de la música folklórica en Cuba (1950), de Alejo Carpentier (1904-1980) y Fernando Ortiz (1881-1969), respectivamente.
Músico de cabaret a los 13 años de edad, graduado de Teatro en la Escuela Nacional de Arte, subdirector de la Escuela Nacional de Música, Premio Anual de Edición 1999, y de Investigación 2002, Radamés Giró, manifiesta haber recogido en su diccionario la historia documental de “los grandes, medianos y mediocres músicos […], no por dinero ni por gloria”, sino exclusivamente por el deseo de legar a futuras generaciones una labor investigativa de más de cuarenta años de búsqueda en la que ha logrado fraguar con datos y fechas el rico mosaico cultural cubano al que, “solamente es posible llegar con los atributos de la humildad y generosidad investigativas”, expresó Giró.
Publicado por la Editorial Letras Cubanas en 2007, con dirección artística y diseño de Alfredo Montoto Sánchez, el Diccionario enciclopédico de la música en Cuba ofrece, en cuatro tomos, información obligada en torno a la obra: “Al lector”, con referencias anecdóticas del propio autor, y “Colaboradores”, donde se agradece a todas aquellas personas e entidades que contribuyeron en el empeño. Las cubiertas de cartulina cromo de cada tomo reproducen El ángel de la música de la pintora Isavel Gimeno. La sobriedad y elegancia del diseño exterior e interior se corresponden con la imagen austera de los diccionarios y las enciclopedias.
Un valor agregado aporta la bibliografía, que acompaña a cada referencia. Entrevistas, programas de radio y televisión; actas de bautismo y de defunción han sido utilizados eficazmente por el investigador como sustanciales fuentes de información para graficar, “a todos los compositores importantes del pasado y del presente cubano”.
Las intensas indagaciones –más de treinta mil artículos de prensa y 250 libros consultados por el autor– constituyen un mérito indiscutible por el carácter integrador de la obra, desde la visión martiana de “con todos y para el bien de todos”. Al decir oportuno y descriptivo de la eminente investigadora universitaria Dra. Ana Cairo Ballester: “una obra de concordia”.
La tarde con la música de Leo Brouwer recorriendo los espacios académicos del Colegio San Gerónimo de La Habana, con la proyección del documental Homo Ludens de Ángel Alderete, no solo devino momento de reencuentro con la historia musical cubana, fue también una oportunidad para reafirmar el sentimiento de cubanidad al que el Dr. Torres Cuevas ha hecho referencia en sus indagaciones históricas. Reafirmación, sin dudas, desde los umbrales de la investigación acuciosa, esa, a la que Radamés Giró ha dedicado su existencia, y ha asumido, según confiesa; “con toda seriedad, con todo amor y respeto por nuestra música y por nuestro país”.