Por Adanay Luque Reyna y Antonio Quevedo Herrero*
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Del 7 al 11 de julio de 2008 la destacada pintora y restauradora española Johina García-Concheso McCarthy y la profesora inglesa Phyllyda Sholmenay, especialista en técnicas pictóricas, impartieron en el Museo de la Pintura Mural de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, un Curso de Técnicas de Pintura Mural organizado por la Embajada de España y la propia Oficina.
En las palabras inaugurales del encuentro, el doctor Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, agradeció a la Embajada de España por tan provechosa iniciativa, y especialmente a las restauradoras por su presencia y deseos de trasmitir sus conocimientos en el tema a los expertos cubanos. También se refirió a la riqueza pictórica de nuestra ciudad, a los trabajos pioneros realizados por el profesor Ángel Bello, fundador del primer equipo para la restauración de pinturas murales en el Centro Histórico de La Habana y Trinidad, y a las importantes labores de la profesora Elisa Serrano en la fachada de la casa de San Ignacio núm. 364, así como a su constante quehacer docente, el cual ha permitido preparar numerosos jóvenes en la especialidad. Ambos maestros fueron invitados a compartir sus experiencias en el curso, que contó con la participación de especialistas de la Empresa de Restauración de Monumentos, del Gabinete de Arqueología, el Museo de la Pintura Mural y la Escuela Taller de La Habana.
Partiendo de un tríptico cuya figura principal era una mujer desnuda, confeccionado en la década del cincuenta del pasado siglo por el pintor y arquitecto cubano Laureano García-Concheso, padre de Johina, en el encuentro se ejecutaron algunas técnicas de transferencia. Una de ellas fue llevar el diseño al soporte mediante un proyector de acetatos. Otra técnica llevada a cabo consistió en aplicar tricloroetileno (disolvente orgánico) por el reverso de una fotocopia, de manera que la imagen quedara plasmada en el soporte. También se empleó la técnica del estarcido.
Las pinturas se hicieron sobre tablas imprimadas previamente con Gesso. Además, por indicación de la profesora Elisa Serrano, se hicieron pruebas de imprimación con cola animal y yeso, y con cola animal y carbonato de calcio, con los cuales se obtuvieron muy buenos resultados. En cada una de ellas se utilizó una técnica pictórica diferente: al óleo, al temple con huevo y pintura acrílica. El resultado final quedó expuesto permanentemente en una de las salas del museo.
Se realizaron además imitaciones a mármol, madera y carey, para lo que se contó con una amplia gama de brochas y pinceles de diferentes numeraciones, que permitieron lograr los acabados de estos materiales. La aplicación de tales técnicas resultó muy interesante, pues los participantes no tenían experiencia en este tipo de reproducción, que es frecuente en las pinturas murales del siglo XIX y principios del XX en nuestro país. Se ejercitó asimismo el uso de plantillas para la reproducción de diseños decorativos aplicando pintura en spray.
Como parte del curso se organizaron visitas a las obras de restauración que acomete la Oficina del Historiador en el convento de Santa Teresa de Jesús y en la manzana Sarrá. Allí las profesoras pudieron constatar los trabajos que realizan en el campo de la pintura mural los especialistas de la Empresa de Restauración de Monumentos, quienes en los altos de la farmacia La Reunión han localizado bellísimas muestras de estilo art nouveau. Otra visita muy significativa fue la realizada al Taller de Restauración de Pintura de Caballete del Gabinete de Conservación y Restauración, donde compartieron con el equipo y recibieron de los maestros Rafael Ruiz Piña, Leandro Grillo Rodríguez y la especialista Laina de la Caridad Rivero Díaz, una detallada explicación acerca del trabajo que los ocupa en estos momentos.
La clausura y entrega de diplomas contó con la presencia del señor Javier Hergueta Garnica, Consejero Cultural y de Cooperación de la Embajada de España en Cuba, y de la directora de Museos Margarita Suárez García, coordinadora del curso por la Dirección de Patrimonio Cultural de la OHCH, quien elogió la calidad del programa organizado por las profesoras Johina y Phyllyda, y el rigor en la realización de todas las tareas propuestas. También destacó el intercambio que se produjo entre los especialistas participantes, hecho que enriqueció aún más la experiencia y que fue una de las aspiraciones de la profesora Johina al planificar el taller para Cuba. Por su parte, el señor Consejero Cultural comentó sobre la necesidad de realizar más encuentros especializados como estos, y agradeció a la Oficina del Historiador el apoyo brindado.
*Antonio Quevedo Herrero es director del Museo de Arqueología, y Adanay Luque Reyna, Conservadora del Museo de la Pintura Mural, ambos pertenecientes a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.