Por Teresa de Jesús Torres Espinosa
Quince años después de visitar Cuba por vez primera, el artista –de origen británico– Peter Nadin muestra sus más recientes creaciones pictóricas y escultóricas, así como un libro de páginas elaboradas con fibra de lino, en su exposición El primer trazo, inaugurada en el Salón Blanco del Convento de San Francisco de Asís, en el Centro Histórico de La Habana Vieja.
En la apertura de la muestra, el presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas Rubén del Valle Lantarón, calificó el trabajo de Nadin como un arte de resistencia, profundamente humanista, que se ha nutrido de los movimientos más importantes del arte contemporáneo norteamericano: el abstraccionismo, el conceptualismo y la figuración. "Lo que verán aquí hoy es un canto a la naturaleza, al hombre y a la libertad de creación; a favor de la defensa de la biodiversidad y la ecología".
El proyecto –fruto de año y medio de trabajo– se inspira en el nexo existente entre el hombre, la tierra y la cultura; en él se reflejan “la visión del pintor de los grandes conflictos que sufre la humanidad con el deterioro del planeta, amenazado hoy por la imprudente acción depredadora de intereses económicos desmedidos", refirió del Valle, quien citó el libro catálogo El primer trazo, con 150 ilustraciones, ensayo, entrevista y un perfil del pintor, publicado por la Editorial Charta, Milán, Italia.
Las obras de El primer trazo fueron guardadas en privado por el autor durante varios años; "ahora estoy encantado y feliz de mostrar mi arte en Cuba; aquí he podido encontrar a muchas personas que comparten mis puntos de vista", expresó Peter, y añadió que su propósito principal es lograr la interacción entre las personas, los animales y las plantas. Agradeció también la colaboración y generosidad de las instituciones cubanas y de los tantos amigos que hicieron posible su presencia en La Habana.
Caracterizada por los grandes trazos y el uso cromático de materiales naturales, la producción del artista se apoya en los procesos de la conciencia, las funciones biológicas y sensoriales de la mente y la identidad americana. Nadin –liberado de métodos creativos convencionales– empleó en su proyecto materiales como miel de abejas, cera, cáscaras de huevos, nuez negra, lana de cabra y otros, procedentes fundamentalmente de su granja en las montañas de Catskill, muy cerca de Nueva York, sitio poblado de bosques donde el creador se ha dedicado a criar abejas, gallinas, cerdos y cabras, y a cultivar huertos de verduras y frutales. Por ejemplo, para elaborar la serie de pinturas y esculturas de su nueva propuesta artística, creada al aire libre, utilizó tela de lino en lugar de lienzo, además de paneles y cajas de madera.
Nacido en Liverpool, Inglaterra, en 1954, Peter Nadin visitó por primera vez Cuba en 1992 como delegado de una conferencia suramericana de apicultores, experiencia que marcó una línea en su obra. Radicado en Estados Unidos desde 1976, la visita del artista, en esta ocasión, responde a una invitación del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y del Consejo Nacional de las Artes Plásticas; organizadores, a su vez, de la muestra que luego de permanecer abierta al público durante un mes en el Salón Blanco del Convento de San Francisco de Asís, se presentará en galerías de las provincias de La Habana, Pinar del Río y Matanzas; también es propósito del creador poner la exposición a consideración de los espectadores de otros países de América Latina.