Museos

Salas de las banderas

Son las más relevantes del Museo de la Ciudad debido a los tesoros nacionales que exponen. Muestra además objetos personales de los máximos líderes de las guerras de independencia.

Museo de la Ciudad y Templete Localizar en el mapa

Museo de la Ciudad y Templete

Museo de la Ciudad y Templete

Frente a la Plaza de Armas, ocupando parte del espacio de la demolida Parroquial Mayor, se levantó el Palacio entre 1776 y 1791. El edificio, obra significativa de la arquitectura civil del siglo XVIII, fue proyectado por el ingeniero habanero Antonio Fernández de Trebejos y Zaldívar, bajo la dirección del capitán general Felipe de Fondesviela, marqués de la Torre -notable gobernador y urbanista-, e inaugurado por el ilustre don Luis de las Casas y Aragorri, en 1791. Desde entonces fungió como sede de gobiernos: el colonial español hasta su fin, en 1898; el interventor norteamericano de 1899 a 1902, y el de la República de Cuba de 1902 a 1920.

A partir de su fundación albergó además, en el ala oeste, la Cárcel Pública hasta 1834; esto provocó posteriores remodelaciones hasta lograr la armonía que se disfruta hoy. La Alcaldía de La Habana sesionó ininterrumpidamente 176 años en los salones de Palacio.

Desde 1938 tuvo su sede en el edificio la Oficina del Historiador de la Ciudad bajo la dirección del doctor Emilio Roig de Leuchsenring (1889-1964). En 1967 el gobierno municipal se trasladó a una nueva sede, para que el edificio comenzara a restaurarse con la finalidad de destinarlo a Museo de la Ciudad de La Habana, cuyas primeras salas de exposición se inauguraron a partir de 1968.

El Museo de la Ciudad posee hoy 40 salas de exposiciones permanentes, dedicadas a preservar la memoria de las gestas independentistas cubanas y el fragor de la búsqueda de la identidad nacional, hasta la definitiva victoria revolucionaria en enero de 1959. Sus ambientes habitacionales rememoran épocas señoriales y recrean espacios interiores con el encanto de notables colecciones que enaltecen el patrimonio nacional. El objetivo esencial del museo es representar de manera simbólica la historia nacional, utilizando además el discurso expositivo que propone la propia vida del inmueble.

Se considera este museo como el emblemático del Centro Histórico de La Habana, pues desde allí se proyectó la gesta restauradora encaminada a preservar los valores arquitectónicos y culturales de la ciudad.

Templete

La ejecución de este pequeño templo grecorromano se debe al coronel don Antonio María de la Torre y Cárdenas, bajo los auspicios del capitán general y gobernador Francisco Dionisio Vives, y el obispo de La Habana Juan José Díaz de Espada y Fernández de Landa.

Las obras culminaron con su inauguración el 19 de marzo de 1828, en homenaje a la reina Josefa Amalia, esposa de Fernando VII. En su interior se colocaron tres grandes lienzos, que representan una advocación a la primera misa, el primer cabildo, y un lienzo central -pintado con posterioridad- donde aparece una escenificación del acto de bendición del lugar y la misa del obispo de Espada, en presencia del Capitán General, la aristocracia y altos funcionarios del gobierno colonial, realizados por el pintor francés Jean Baptiste Vermay.

El templete resulta entre los símbolos de la ciudad, una de las más hermosas y antiguas tradiciones de la isla, la determinación del área que ocupó en principio la Plaza y Villa de San Cristóbal de La Habana desde su fundación en la costa norte en 1519. La misma quedó perpetuada primero por la ceiba conmemorativa, luego por la piedra en la Columna Cagigal (1754), y más tarde con el templete neoclásico y sus lienzos interiores (1828). Tales monumentos atestiguan que en este lugar -o muy próximo a él- fue el escenario de la primera misa y sesión del cabildo, celebrados bajo el frondoso árbol.