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Salas de las banderas

Son las más relevantes del Museo de la Ciudad debido a los tesoros nacionales que exponen. Muestra además objetos personales de los máximos líderes de las guerras de independencia.

Museo Castillo de La Real Fuerza Localizar en el mapa

Museo Castillo de la Real Fuerza

Museo Castillo de la Real Fuerza

Inaugurado el 6 de octubre de 2008, luego de una intensa labor de restauración por parte de la Oficina del Historiador de la Ciudad y otras instituciones, el museo de La Real Fuerza, está enclavado en una de las edificaciones más emblemáticas de la ciudad. Construida entre 1558-1577 es la fortaleza en sí  el principal exponente de esta institución. 

El inmueble formó parte del primer sistema defensivo que protegió a la isla del peligro que representaba Francia para España en el siglo XVI; fue almacén, desde 1602, de los valores transportados por las flotas de Nueva España y Tierra Firme durante su estancia en La Habana, y residencia de los gobernadores y capitanes generales de la Isla.

El Museo cuenta con una sala monográfica que constituye el espacio fundamental, donde se encuentra una maqueta de la fortaleza a escala de 1:100 que ilustra la evolución constructiva de este edificio, basada en un plano de 1691 de La Plaza de Armas y alrededores.

La escultura original de la Giraldilla, fundida en bronce y colocada a modo de veleta, sobre la torre añadida al castillo por el gobernador de la ciudad Don Juan Bitrián Viamonte, es el símbolo más antiguo que se conserva de La Habana, e invita a iniciar el recorrido por la antigua fortaleza.

Hallazgos de objetos relacionados con la vida y funciones del castillo entre los siglos XVI y XVIII, encontrados por el Gabinete de Arqueología en las excavaciones al interior de la edificación, son también expuestos en el museo, donde, además, se pueden conocer antecedentes de la navegación en el área geográfica del Caribe, la historia de las construcciones navales en Cuba desde el siglo XVII, una muestra de herramientas para trabajar la madera que fueron usadas por las comunidades aborígenes cubanas y los resultados de las investigaciones que en Cuba se han acometido en el campo de la arqueología subacuática. También en otras de sus salas se muestran instrumentos de navegación y diversos modelos navales como el del trasatlántico español Juan Sebastián Elcano (1926) y el del Santísima Trinidad, botado al mar en el Real Astillero de La Habana en 1769 y bautizado con el sobrenombre de El Escorial de los Mares.