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Sala de concierto en el antiguo Casino Español

Sala de concierto en el antiguo Casino Español

Con la restauración de uno de los edificios más sobresalientes del Prado habanero nace una nueva sala de conciertos para La Habana, y un conocido escenario de ceremonias nupciales recobra su belleza y majestuosidad. Luego de largo tiempo de deterioro constructivo, el antiguo Casino Español, reabre sus puertas gracias a la labor de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Complejo fue el trabajo que tuvo en cuenta hasta el más mínimo detalle de este edificio de tres plantas, con amplio portal, balcones corridos en el primer piso, otros más pequeños en el segundo y dos torreones en la azotea. Dos zonas bien diferenciadas marcaron el avance del proceso: la parte delantera, en la que primó la restauración y la trasera sometida a grandes transformaciones. El minucioso quehacer de los restauradores devolvió sus valores perdidos a la variada colección de muebles, luminarias, pinturas decorativas de sus paredes y techos, junto a la cuidadosa conservación del mármol blanco de Carrara de sus escaleras, balaustradas y pasamanos.

Impresionantes pinturas murales, ocultas por más de cuarenta años, muestran hoy imágenes de leones matizados con pan de oro, recuperadas en el área conocida como Salón Rosado. Además de los espacios destinados para las ceremonias nupciales, la belleza y abundante decoración del Salón Dorado, que otrora acogiera fiestas, banquetes y bailes podrán ser admirados por aquellos que asistan a este espacio, convertido en una nueva sala para la presentación musical con capacidad para 200 personas.

El Casino Español de La Habana fue fundado el 11 de junio de 1869 por un grupo de españoles radicados en Cuba y sus descendientes; tuvo diferentes sedes hasta que en 1914 se asentó en el inmueble de Prado y Ánima, proyecto constructivo del arquitecto Luis Dediot, inspirado en el estilo plateresco. El piso superior, diseñado para fiestas, banquetes y grandes recepciones, muestra una decoración excepcional, en la que aparecen los escudos de las entonces 49 provincias españolas y el del Concejo de Piloña. Esta sociedad se mantuvo abierta hasta inicios de los años sesenta del siglo XX. En 1963 se convirtió en Casa de Cultura y sede del Sindicato Nacional de Trabajadores de Artes y Espectáculos (SINTAE). Desde 1966 el inmueble fue habilitado para Palacio de los Matrimonios, primero de su tipo en Cuba.