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Jardín Quinta de los Molinos

Jardín Quinta de los Molinos

Insertar los espacios verdes dentro del proyecto de rehabilitación del Centro Histórico es una de las premisas de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que ha salido de sus predios habituales para devolver el esplendor a lugares públicos de La Habana. Por eso desde hace varios años, la Quinta de los Molinos se ha convertido en uno de los intereses de la institución, encargada de recuperar este jardín de elevados valores históricos, patrimoniales y ambientales.

Con una extensión actual de 4, 8 hectáreas colinda con tres de los municipios capitalinos: Centro Habana, Cerro y Plaza de la Revolución. Al sur limita con la Avenida Salvador Allende, antiguo Paseo de Carlos III; al este, con la Calzada de Infanta y el barrio de Cayo Hueso; al oeste, con la Avenida de los Presidentes y la Universidad de La Habana y al norte, con el consejo popular El Príncipe.

En los terrenos del Jardín Quinta de los Molinos se encuentran distribuidas unas ciento setenta especies vegetales, de ellas 14 endémicas de la flora cubana. En cuanto a la fauna silvestre asociada a la vegetación, habitan más de sesenta y seis especies, de ellas diecinueve de moluscos (siete fluviales y doce terrestres), incluyendo un endémico local, dos de anfibios, ocho de reptiles, treinta y dos de aves (catorce migratorias) y cinco de mamíferos.

Debe su nombre a la existencia en el lugar de dos molinos de tabaco que funcionaron entre los siglos XVIII y XIX, movidos por el agua de la Zanja Real, el primer sistema de acueducto cubano. Una vez desaparecidos los molinos, se trasladó a este sitio el Jardín Botánico de la ciudad y la casa de descanso de los capitanes generales de la Isla en la época colonial. Años después fue residencia del general Máximo Gómez, prócer de la independencia cubana; y luego estuvieron las escuelas de botánica y de Segunda Enseñanza de La Habana, además del Museo Máximo Gómez. Actualmente el Jardín Quinta de los Molinos recibe los beneficios de un ambicioso proyecto de rehabilitación y de un programa de desarrollo ambiental comunitario, dirigidos por la Oficina del Historiador y la Sociedad Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente.

La intención es convertir la institución en un parque cultural al servicio de las comunidades aledañas, beneficiarias directas de este proyecto que encamina su trabajo a la educación ambiental de los pobladores de la ciudad. Con un tesoro natural en el que predominan las especies de porte arbóreo, seguidas por las herbáceas y en menor grado las arbustivas, así como las especies de fauna silvestre.
 El Jardín Quinta de los Molinos es escenario de varias acciones dirigidas a sectores vulnerables de la población: niños, jóvenes, mujeres, personas discapacitadas y de la tercera edad. Asimismo, facilita la apertura de nuevos espacios para el quehacer de investigadores en el campo de la biología y el desarrollo de la educación ambiental de los visitantes del Jardín.

El programa de desarrollo ambiental comunitario comprende también diseño de servicios de información científico-técnica, cursos de superación y talleres, así como diversas propuestas culturales. Entre sus espacios contará con un Centro Comunitario de Información Ambiental y Aula ecológica, Pabellón Cultural, senderos ecológicos, exposiciones de mini ecosistemas,  mariposario, viveros de reproducción, estanques, fuentes, acuarios, y el Centro para el Desarrollo de la Educación Ambiental con su sala temática de proyecciones.