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Arqueología Subacuática en Cuba. Reseña histórica

Por Mónica Pavía Pérez,
21 de Marzo de 2011

Más de 2 000 naufragios documentados y 130 sitios arqueológicos subacuáticos. Búsquedas y hallazgos efectuados por diversas instituciones4 del país desde la década de 1960 al presente. Ampliar imagen
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Arqueología Subacuática en Cuba. Reseña histórica

Nuestro trabajo pretende reflejar las investigaciones arqueológicas en el medio marino
realizados alrededor de las costas de Cuba, principalmente a partir de 1959. Se destacan los pioneros de estas investigaciones en nuestro país, instituciones que participaron en ellas, compañías extranjeras que trataron de realizar rescates submarinos en la plataforma insular. Sin embargo, el gran sentido de este escrito es resaltar las investigaciones científicas en este campo efectuadas por la empresa Carisub, pionera y órgano rector que desarrolló exploraciones, investigaciones históricas, prospecciones geofísicas, excavaciones y conservación del material cultural extraído, así como el análisis y estudio de estos por más de dos décadas. Se mencionan los principales casos trabajados a lo largo de nuestro país, y una pequeña síntesis de las características de cada pecio investigado.

Desde los albores de la civilización, el género humano siempre ha experimentado la indomable seducción del mar o como dijera Álvaro Cunqueíro en sus Fábulas y leyendas de la mar: "El mar es mucho más complejo, en su realidad y en su fantasía, que todo lo que podamos imaginar desde tierra". El mar ha sido y es aún el sendero donde están esculpidas las rutas transcendentales que durante centurias permitieron el encuentro y descubrimiento mutuo entre civilizaciones.

Con la invención de la escafandra autónoma, hace más de medio siglo, por el conocido explorador francés Jacques-Yves Cousteau y su colega, el ingeniero Émile Gagnan, se abrió para el mundo una nueva era en la exploración de los fondos marinos. A partir de entonces, y como resultado directo de esta invención, comenzó a desarrollarse dentro de la ciencia arqueológica una nueva línea, la Arqueología Marina o Subacuática, la
cual ha progresado formidablemente en breve tiempo.

Fueron los arqueólogos norteamericanos Peter Throckmorton y George F. Bass, "padres de la Arqueología Subacuática", quienes aplicaron sus conocimientos científicos en la rama arqueológica a los contextos litorales y subacuáticos, desarrollando así un conjunto de métodos y procedimientos histórico-antropológicos y técnicas de excavación en pecios históricos y sitios arqueológicos sumergidos in situ.

De esta forma, los arqueólogos terrestres, interesados en revelar las incógnitas que yacían ocultas bajo la frontera azul, no vacilaron en entrenarse hábilmente para estudiar las historias sumergidas del hombre del pasado.

La génesis de los trabajos submarinos en Cuba se remontan a su pasado aborigen, pero su evolución se complementa en los rescates y trabajos subacuáticos que se llevaron a cabo en el período colonial. Por noticias referenciadas en documentos, la primera labor de buceo se realizó en Puerto Carena, en el primer cuarto del siglo XVI, donde se le taponeó una vía de agua a un barco de Hernández de Córdova, primer explorador de las costas de México. Posteriormente, varias compañías de asentistas en San Cristóbal de La Habana se dedicaron a rescates de naufragios, labor que remuneraban en moneda fuerte a los que realizaban esta tarea.

Nuestras aguas jugaron un papel importante dentro de las rutas comerciales de la carrera de Indias, que duró casi tres centurias, debido a la posición geográfico-estratégica que tuvo desde inicios del siglo XVI, cuando comenzó su protagonismo histórico. El complejo mareaje de la navegación antigua con sus crujientes naves de difícil maniobra, la escasa información cartográfica de un litoral con tan disímiles accidentes geográficos, las variables condiciones hidro-meteorológicas características
de la región y la prolífera actividad de piratas y corsarios en el área del Caribe, fueron sin duda las principales causas de tanto infortunio naval durante cientos de años.

Es por tal motivo que en la década de los años sesenta del pasado siglo surge la Arqueología Submarina en nuestro país, con la creación del Depar-tamento de Investigaciones Subacuáticas del Instituto de Oceanología, perteneciente a la Academia de Ciencias de Cuba (ACC). Sus investigadores, aunque con insuficientes recursos, realizaron exploraciones y algunas excavaciones arqueológicas. En este período inicial se efectuaron actividades, las cuales incluyeron las siguientes zonas: Península de Guanahacabibes, Pinar del Río; Guardalavaca, Holguín y la zona frontal
de la bahía de La Habana, Ciudad de La Habana.

Los principales trabajos se centraron en la zona frontal de la bahía de La Habana, especialmente en el crucero de guerra español Sánchez Barcaíztegui,1 el cual constituye uno de los sitios sumergidos de más incalculable valor patrimonial para la cultura cubana (Hernández, C. A., 2000). Aunque las excavaciones fueron ejecutadas
manualmente, se dieron los primeros pasos en las labores arqueológicas y se elaboraron inicialmente croquis y posteriormente previos levantamientos topográficos de los sitios estudiados. Es de destacar que por primera vez se realizaba la conservación de piezas extraídas del fondo del mar y aunque la tendencia fue más bien de coleccionismo, no se puede negar que fueron los comienzos de esta disciplina en Cuba. Esta actividad la dirigieron Michael Montañés Caballero, Roger Montañés
Caballero, y el buzo Juan Álvarez Forteza.

En los años setenta del siglo XX, esta tarea la desarrolló el Banco Nacional de Cuba (BNC) sin resultados positivos. Sin embargo, en la misma década (1977-1979) fue impulsada por el Comité Estatal de Finanzas (CEF) y es a partir de entonces que se dan los pasos iniciales para una avanzada aplicación tecnológica no utilizada
anteriormente en excavaciones subacuáticas además de preparar un barco para estos fines, la motonave Guaicán, primero de su tipo en Cuba, construido en los astilleros de Manzanillo. Los precursores en esta disciplina "investigativa" fueron, entre otros: Juan Nilo Otero (jefe del Departamento de Valores No Circulantes), César García del Pino (investigador histórico), Juan Iduate Andux (investigador histórico) Roberto López Juan (técnico, buzo) y Alessandro López Pérez (capitán de barco y buzo arqueólogo).

Aunque la perspectiva de estos trabajos iniciales no centró su única atención en la búsqueda y recopilación de elementos históricos, sí propició que se formaran los predecesores de esta disciplina en el país. Asu vez, el Instituto Nacional de Turismo poseía un Departamento de Investigaciones Subacuáticas, donde se realizaron algunos intentos arqueológicos, similares al anterior y cuyos pilares fueron principalmente Juan Álvarez Forteza y Roger Montañés.

Hacia 1980 se fundió parte del Comité Estatal de Finanzas (CEF) con el Departamento de Investigaciones del Turismo para crear la empresa Carisub, S. A.

Esta entidad perteneció en un primer tiempo al Consejo de Estado, después pasó su soporte económico a la Corporación CIMEX, S. A., radicada en Cuba.

La empresa Carisub, S. A. empezó por crear la infraestructura necesaria para establecer las sólidas bases de lo que posteriormente sería el trabajo científico mantenido por más de dos décadas.

El maestro César García del Pino (especialista en Historia Naval) y su colega Juan Iduate Andux, en orden de prioridad organizaron los archivos históricos que procedían de las instituciones: Archivo General de Indias (Sevilla, España); Archivos Históricos de Londres, Inglaterra; Archivo Nacional de Cuba.2

También se organizó por estos especialistas todo lo concerniente a la historia naval en Cuba, que directa o indirectamente sirvió para complementar el trabajo arqueológico
en contextos litorales y subacuáticos desarrollado con posterioridad (colección de derroteros, mapas antiguos, estudios de la toponimia de las costas cubanas, por solo citar algunos ejemplos).

Una vez organizados estos expedientes históricos con fundamentos científicos, se pasó a la formación del primer laboratorio de conservación y preservación, donde se aplicaron tratamientos diferenciados a todas las evidencias arqueológicas extraídas en los trabajos de excavación, intentando no incurrir en los errores que se cometieron por falta de experiencia en las instituciones anteriormente mencionadas. Se implementaron y desarrollaron técnicas para diferentes tipos de materiales (bronces y latones, metales ferrosos, plata, oro, plomo, peltre, madera, cerámica roja vidriada y no vidriada, lozas, porcelanas y semiporcelanas, vidrios y piedra). Hasta el momento se han recuperado más de 50 000 artefactos (Morriña, F.; M. Almeida y otros; 1999), destacándose entre éstas una amplísima colección de objetos de cerámica inglesa de finales del siglo XVIII y principios del XIX, posiblemente la más amplia que se halla podido reunir en el mundo.

Posteriormente se estableció y preparó un Departamento de Buceo con excelentes condiciones, contando con la mejor tecnología utilizada hasta el momento para trabajar en aguas someras (inferiores a los 50 metros). Con este conjunto de técnicas se exploraron importantes zonas como el Real Fondeadero de La Habana (frente al castillo San Salvador de la Punta) en profundidades que oscilaban entre los 30 y 60 metros. Se prepararon barcos con tecnología de avanzada para desarrollar esta actividad. Una vez confeccionada la plataforma necesaria para efectuar los estudios arqueológicos, se comenzaron las exploraciones, prospecciones y excavaciones –in situ– de los sitios seleccionados de mutuo acuerdo con historiadores, buzos, capitanes de barco y arqueólogos.

El primer trabajo que realizó la empresa Carisub, S.A. fue la excavación sistemática del crucero Sánchez Barcaíztegui, y esa excavación arrojó la mayor colección que hasta ese momento existía en Cuba sobre el desarrollo de la sociedad en la última mitad del siglo XIX. Además, estas evidencias materiales se conservaron y estudiaron con un sentido totalmente arqueológico.

Teniendo ya los barcos equipados y especialmente preparados para desarrollar la misión arqueológica deparada por el futuro, el equipo se dedicó a realizar la mayor exploración de la cual se tenga noticia hasta la actualidad en la zona marítima de la Península de Guanahacabibes y el grupo insular de los Canarreos. Esto dio como resultado el descubrimiento de innumerables sitios de gran valor histórico y patrimonial, como por ejemplo: el sitio Sambo, donde por vez primera se realizaron los levantamientos topográficos de un sinnúmero de naufragios que existen en ese lugar; otro ejemplo lo constituye un barco holandés de 1698, el cual fue topografiado y estudiado en el sitio Punta Holandés, en Guanahacabibes y otros más.

No es hasta 1985 que se emprendió la tarea de encontrar una Almiranta de Tierra Firme llamada Nuestra Señora de las Mercedes y es donde por primera vez, para esta búsqueda, se aplicaron en Cuba métodos de detección y prospección geofísica en los bajos de arrecifes de la Ensenada de Sibarimar, Guanabo (López, A., C. García y Pavía, M. En prensa).

Entre los procedimientos utilizados cabe mencionar los siguientes: Inspección visual, magnetometría protónica y cuántica (de gran escala y localizada), detección microlocalizada de metales, así como métodos sísmicos para investigar el perfil del subsuelo marino y ver de esta forma los espesores de sedimentos arenosos que podían cubrir a la Almiranta. Se cartografiaron en un mapa la distribución espacial de todas las anomalías existentes en un área bastante extensa. Ulteriormente, la minuciosa revisión de este mapa dio como resultado que a finales de los años ochenta localizamos los restos perdidos de la Almiranta en esos bajos de arrecifes.

 Después de realizar una excavación extensiva en toda el área seleccionada (cuadrícula de investigación), se pudo extraer una gran colección de objetos de la última década del siglo XVII, como monedas, pernos, porcelana china del período K'ang Hsi (1662-1722), pebeteros, discos de plata y otros utensilios de uso personal, que fueron objeto de estudio. La artillería, y esto fue sorpresivo, era escasa al igual que las estructuras del maderamen de la nave y esto coincide plenamente con el expediente histórico que se poseía, pero esto fue el inicio del trabajo sistemático con consistentes bases científicas que a partir de este momento comenzamos a utilizar.

A la vez que se estaba excavando este sitio, se desarrolló un proyecto en el Archipiélago de los Colorados denominado Exploración Sistemática de los Arrecifes de los Colorados.3 Se escogió esta zona porque era travesía obligatoria de la flota de Tierra Firme y de Nueva España en su viaje indirecto hacia La Habana. Para desarrollar este proyecto se realizó una gran investigación histórica, cruzándose información etnológica con las comunidades locales, con gran tradición en el arte pesquero, de la región septentrional en la provincia Pinar del Río, además de estudiar la designación toponímica (evolución de los nombres geográficos del litoral) sobre los grupos insulares (cayos, cayuelos e islotes, quebrados, canales y/o canalizos), accidentes geográficos, etcétera, que nos podían aportar valiosa información. Algunos ejemplos son: Cabezo de los Lingotes, La Galera, Banco de Sancho Pardo, Banco de Pizarro y Fuxa.

Se escogió la zona de trabajo arqueológico comprendida frente al grupo orográfico de los Órganos, por constituir un punto de arribada de las flotas españolas. Las características atípicas de este sistema montañoso del resto de las montañas, visibles a más de cinco millas náuticas de la línea de costa, lo hacen, precisamente, el más importante de Pinar del Río.

Una vez obtenida toda esta información se encontraron varios pecios de gran importancia histórico-cultural y arqueológica:

I. Cayo Paraíso (Goleta Arrow): naufragio de gran relevancia por la abundante tipología de loza fina inglesa que se halló (Creamware, Pearlware y otras). Ayudó a conocer con mayor exhaustividad la diversidad de formas y tipos de utensilios de lozas que se transportaban a las Américas hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, tanto desde Gran Bretaña como por otras vías indirectas: España, Estados Unidos y Jamaica, cuestión esta que está avalada por diversos documentos de archivos consultados (Roger Arrazcaeta, comunicación personal, 2004).

II. Fuxa (¿Nuestra Señora del Rosario?): siniestro histórico-cultural de finales del siglo XVI, descubierto en un quebrado de la costa septentrional pinareña. En este pecio se encontró parte de la estructura en perfecto estado de conservación y se realizó un estudio de todas las piezas del galeón. Y por primera vez en el mundo se desarmó en piezas una nao de la Carrera de Indias, manifestándose la utilización de métodos en arquitectura naval hasta ese momento no vistas. Se le realizó un estudio anatómico al maderamen para identificar su especie, arrojando esta investigación que la nao poseía aportes de maderas cubanas.

III. Inés de Soto (pecio también conocido con este nombre): importante zona de desastre del siglo XVI, donde por vez primera se encuentra un armamento de época temprana para esa centuria como versos, cerbatanas, falconetes, etcétera. Por primera vez se hace un intento de estudiar las pretéritas condiciones fisiográficas del arrecife coralino asociado a los foráneos materiales arqueológicos con un enfoque bioarqueológico y estudio del paleofondo (López, A., 1993). También se extrajeron más de treinta mil monedas de las primeras cecas y acuñaciones de América nunca vistas hasta la fecha del descubrimiento del pecio.
 
IV. La Galera: pecio temprano del siglo XVI, descubierto también en la costa septentrional de Pinar del Río, donde se observaron, para esa fecha, métodos de fundición y armamentos muy antiguos.

V. San Cayetano: navío perteneciente a la flota de Tierra Firme. A pesar de que aún se ignora la identificación de este pecio, a juzgar por los registros arqueológicos (en particular la numismática), el naufragio ocurrió en fecha posterior a 1681 (Ortega, O., 2000). Se realizaron por vez primera excavaciones con nuevos procedimientos metodológicos, partiendo de un enfoque paleogeomorfológico, para estudiar el paleorelieve y analizar evolutivamente los eventos hidro-dinámicos relacionados con los elementos foráneos que se distribuyen espacialmente, tanto horizontal como verticalmente. Esta faena submarina sirvió además para minimizar los impactos negativos en el arrecife de coral –in situ. Finalmente quedó aseverado que la Geografía, la Geomorfología Litoral y Submarina y la Estratigrafía del Cuaternario son ciencias auxiliares de vital importancia para ser aplicadas en los estudios geoarqueológicos (A. López y Díaz, I., 2003. Investigación inédita).

En los depósitos del antiguo Carisub, S. A. se pueden apreciar en buen estado de conservación las piezas procedentes de los naufragios anteriormente mencionados, al igual que en el Museo de la Real Fuerza.

Entre los años 1994-1995 se realizaron estudios sobre las técnicas tradicionales, que aún perduran, utilizadas por los carpinteros de ribera en la construcción naval, en particular los actuales núcleos poblacionales de Puerto Esperanza (costa norte de Pinar del Río) y Jacksonville (costa suroeste de Isla de la Juventud). Para tal pesquisa se partió de estudios de restos de estructuras navales excavadas por Carisub, S. A., así como de búsqueda, recopilación y análisis bibliográfico-documental; finalmente se elaboró una serie de consideraciones que contribuyeron a los estudios etnográficos y de historia de la tecnología (López, A., 2004). En esos años también se realizó un bojeo a Cuba de exploración arqueológica, empezando en la zona de Varadero, exactamente en Punta Icacos, y terminando en la Marina Hemingway, sede de Carisub. Los resultados obtenidos sumaron decenas de pecios a nuestro patrimonio arqueológico sumergido, con cronologías desde el siglo XVI al XIX, y en él se hallan, hasta el momento, los más antiguos de América.

En el año 2001 se aplicó por vez primera un Sistema de Información Geográfica (SIG) de formato vectorial a los estudios de Arqueología en contextos litorales y subacuáticos. Esta pesquisa se realizó con el objetivo de crear una base digital que sirviera de soporte para incorporar informaciones temáticas. El área de estudio fue la vertiente costero-marina norte-sur de la provincia Pinar del Río. La Cartografía Temática Digital de materiales aero-cartográficos (mapas topográficos, cartas náuticas y algunas fotos aéreas), desde la llanura costera hasta el borde de la plataforma insular septentrional pinareña, resultó de gran importancia para la implementación de un Sistema de Gestión de Bases de Datos (SGBD) a partir del SIG. De esta forma quedó confeccionado parcialmente el primer censo de sitios arqueológicos subacuáticos, pecios históricos y evidencias arqueológicas georreferenciadas por GPS en su mayoría (70%) (Díaz, I. y C. Alonso, 2001). 

La empresa Carisub, S. A., en sus más de veinte años de existencia, ha explorado y salvado más de cien naufragios provenientes de nuestros fondos marinos en la plataforma insular. Ha realizado estudios arqueológicos tanto en contextos subacuáticos como litorales, además de pesquisas en la red molecular y anatómica para la identificación de la madera (pecio de Fuxa). Ha descubierto el armamento de artillería naval más antiguo de América, del cual se tenga noticia, ubicado en la costa septentrional de la provincia Holguín. Esta empresa participó en varios proyectos de exploración y excavación de pecios en otros países, y también estuvo presente en innumerables congresos internacionales de la Sociedad de Arqueología histórica.

Trabajó en amplios proyectos con la National Geografic, Sociedad Cousteau, etcétera.
Esta entidad se convirtió en la institución pionera de carácter científico de la actividad subacuática en Cuba y a su vez en el órgano que regía las labores de prospección, rescate e investigación de pecios históricos en la plataforma insular del Archipiélago Cubano. Desde el año 2000 hasta nuestros días, Carisub, S. A. fue absorbida por Sermar, S. A., empresa perteneciente al Grupo Empresarial de las FAR y dedicada a la ejecución de obras hidrotécnicas, que a su vez tiene un Departamento de Arqueología encargado de llevar a cabo la actividad. El Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH) posee una sección naval, encargado de proyectar, realizar y controlar las investigaciones científicas (teóricas y aplicadas) de estudios arqueológicos sobre la Historia Naval de Cuba, relacionada directa o indirectamente con la Ciudad de San Cristóbal de La Habana y su puerto.

También realiza investigaciones arqueológicas en contextos litorales y subacuáticos en el Archipiélago Cubano, que tengan dentro de su contenido la relación sitio arqueológico-La Habana. Imparte ciclos de conferencias sobre temas náuticos, ejecuta curso de arqueología subacuática y publica libros sobre eventos navales durante la época colonial; y además se estudian sitios arqueológicos prehistóricos (culturas aborígenes) actualmente sumergidos en zonas costeras. Esta sección ha apoyado trabajos arqueológicos internacionales en la República de Mozambique, donde se han excavado varios pecios y por primera vez se estudia la arquitectura naval de una nao redonda portuguesa de principios del siglo XVII. También se ha trabajado en un pecio, en la República Bolivariana de Venezuela y se ha asesorado a la República de Ecuador. También resulta de vital importancia para el desempeño de nuestra actividad, como herramientas de trabajo, las ciencias auxiliares afines: la Historia, Topografía, Geodesia y Cartografía, Geografía, Sistemas de Información Geográficas, Toponimia, Etnoarqueología, Antropología, Estratigrafía, Oceanografía Física, Meteorología-Climatología, Geomorfología Litoral y Submarina.


Pioneros de la actividad arqueológica subacuática en Cuba:

1.Camilo Cienfuegos: Comandante de la Revolución Cubana.

2.Antonio Núñez Jiménez: Doctor en Ciencias Geográficas y Filosóficas.

3.César García del Pino: Máster en Ciencias Arqueológicas e historiador.

4.Juan Iduate Andux: Investigador histórico.

5.Juan Álvarez Forteza: Buzo profesional CMAS

6. Michael Montañés Caballero: Buzo profesional.CMAS

7. Roger Montañés: Arqueólogo subacuático y buzo profesional. CMAS

8. Alberto Korda: Fotógrafo profesional.

9. Antonio Munné Romeo: Buzo profesional.CMAS

10. Roberto López Juan: Buzo y tecnólogo.

11. Manuel González: Buzo profesional y tecnólogo.CMAS

12. Nelson García Portilla: Fotógrafo, camarógrafo y buzo profesional. CMAS

13. Carlos Fonseca: Fotógrafo, camarógrafo y buzo profesional. CMAS

14. Juan Carlos Maza: Patrón de barco y buzo profesional.

15. Vicente de La Guardia: Navegante y buzo profesional. CMAS

16. Alessandro López Pérez: Capitán de barco, arqueólogo y buzo profesional. CMAS

Investigadores cubanos que colaboraron de forma directa e indirecta en el conocimiento de la actividad histórico-arqueológica (subacuática) desarrollada en
nuestro país:

1. Eusebio Leal Spengler: Doctor en Ciencias Históricas y máster en Arqueología. Director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH).

2. Antonio Núñez Jiménez: Doctor en Filosofía y Letras y en Ciencias Geográficas.

3. Lourdes S. Domínguez: Doctora en Ciencias Históricas, especialista en Arqueología.

4. Raquel Carrera Rivery: Doctora en Ciencias Biológicas.

5. Roger Arrazcaeta Delgado: Arqueólogo y Director del Gabinete de Arqueología.

6. Gabino La Rosa Corso: Doctor en Ciencias Históricas, especialista en Arqueología.

7. Pedro Pablo Godo: Doctor en Ciencias Históricas, especialista en Arqueología.

8. Fernando Ortega Sastriques: Doctor en Ciencias.

9. Gerardo Izquierdo Díaz: Subdirector Científico del ICAN.

10. Manuel Rivero de la Calle: Doctor en Ciencias.

11. Manuel García de Castro Ruíz: Doctor en Ciencias Geográficas y profesor titular.

12. Juan Navarro: Doctor en Ciencias Geográficas.

13. Nancy Revilla: Doctora en Ciencias Geográficas.

14. Nereyda Martínez: Doctora en Ciencias Biológicas.

15. Efraín Arrazcaeta Alejandro: Historiador del municipio de Batabanó y Director del Museo Municipal de la localidad.

16. Antonio Quevedo: Director del Museo de Arqueología (OHCH). Instituciones nacionales que han realizado rescates subacuáticos en Cuba:

1. Instituto de Oceanología (Departamento de Investigaciones Subacuáticas). Sitios: Guardalavaca, Península de Guanahacabibes y el pecio del Sánchez Barcaíztegui.

2. Banco Nacional de Cuba (Grupo de Rescate Subacuático). Sitios: Cayo Verde, frontal de La Habana, pecio del Patricio Lumumba.

3. Comité Estatal de Finanzas (Grupo de Rescate de Valores No Circulantes).
Sitios: Exploración en el archipiélago Sabana-Camagüey, Jardines de la Reina, ensenada de Bacuranao, ensenada de Sibarimar.

4. INTUR (Departamento de Investigaciones Subacuáticas).
Sitios: Sambo, sur de Isla de Pinos, etcétera.

5. Carisub, S. A. (Corporación CIMEX).
Sitios: Más de cien pecios históricos investigados.

6. Grupo Batabanó (perteneciente al museo de la localidad).
Sitios: Muelle Real del Surgidero de Batabanó y zona marítima limítrofe a éste.

7. Geocuba (Geomar-Asociaciones Extranjeras):
Sitios: Ver acápite IV.

8. SERMAR, S. A. (MINFAR).
Sitios: Frontal de la bahía de La Habana, asociación extranjera Ramal Ventures, Ltd y actualmente trabaja en sociedad con la compañía del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, dirigido por Frank Godoy, en el Cabo San Antonio.

9. Gabinete de Arqueología-Geomar.
Sitios: Frontal de La Habana, pecio San Antonio.

10. Antillana de Salvamento (MITRANS).
Sitios: Encargada de los rescates de naufragios modernos en aguas cubanas y del Caribe.

11. Sección Naval, Gabinete de Arqueología.
Sitios: Franja costera de Playas del Este, Contexto Aborigen Sumergido de Punta Macao (Guanabo), Ciudad de La Habana, Guanahacabibes (sectores litorales y
subacuáticos), Frontal de la Habana desde el Río Almendares a Rincón de Guanabo (C. Habana), Grada de construcción naval de Boca de Jaruco y sectores adyacentes al Río de Jaruco, tanto sumergidos como litorales. (Provincia Habana).

Entre 1980-2003 Carisub, S. A. ha explorado más de cien naufragios alrededor de la plataforma insular cubana, y ha excavado y estudiado los siguientes pecios:

1. Sánchez Barcaíztegui, bahía de La Habana.

2. Sambo, Archipiélago de los Canarreos.

3. San Antonio, bahía de La Habana.

4. Punta del Holandés, península de Guanahacabibes.

5. Real Fondeadero de La Habana, frontal de la bahía de La Habana.

6. Sitio de los 5 cañones, oeste frontal de la bahía de La Habana.

7. Nuestra Señora de Las Mercedes, Ensenada de Sibarimar, Guanabo.

8. Los Muñequitos (Goleta Arrow), Cayo Paraíso, Pinar del Río.

9. Fuxa o ¿Nuestra Señora del Rosario?, Pinar del Río.

10. Inés de Soto, Pinar del Río.

11. Lingote I y II, Pinar del Río.

12. San Cayetano, Pinar del Río. (fig. 7)

13. Los Astrolabios, Pinar del Río.

14. La Galera, Pinar del Río.

15. Zorrita (La Tabla), Pinar del Río.

16. El Pinto, Pinar del Río.

17. Sancho Pardo, Pinar del Río.

18. Las Calabazas, Pinar del Río.

19. Bajo Nicolao, archipiélago Sabana-Camagüey.

20. Cayo Verde, archipiélago Sabana-Camagüey.

21. Más de veinte sitios arqueológicos subacuáticos en la península de Guanahacabibes.

22. Guardalavaca (Malaqueta), Holguín. Donde encontramos el armamento más antiguo que se haya encontrado en Cuba.

Documentales realizados en Carisub, S. A.

1. El desastre del Barcaíztegui (1980-1981), de René David.

2. La isla del tesoro azul (1984-1985), de Fernando Pérez y Roger Montañés.

3. ¡Hola mar! (1987-1988). Instituto Cubano de Radio y Televisión y Carisub, S. A.

4. El naufragio de la Almiranta (1990), de Jorge Soliño.

5. La flota de Cervera (1991), de Jorge Soliño.

6. Hombres trabajando (1991), de Jorge Soliño.

7. Historias sumergidas (12 capítulos) (1991), de Rogelio París.

8. Cuba: The Lost Treasure (1992-1993), National Geographic Society (NGS), EUA.

9. La Isla del Tesoro (2001-2002), de María Monique, Francia.

Científicos extranjeros que en un momento determinado asesoraron al conocimiento de la actividad histórico-arqueológica (subacuática) desarrollada en nuestro país:

1. Susan Hendrickson: Paleontóloga y buzo profesional, Estados Unidos. Instituto Europeo de Arqueología Submarina, Francia.

2. Peter Throckmorton (fallecido): Arqueólogo marítimo. Nova Oceanographic Center, Florida, Estados Unidos.

3. George F. Bass: Arqueólogo marítimo y profesor emérito. Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, Estados Unidos.

4. Donny L. Hamilton: Presidente del Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, Estados Unidos.

5. Robert Grenier: Arqueólogo subacuático y director del Departamento de Arqueología Submarina del Gobierno de Canadá.

6. Roger C. Smith: Arqueólogo subacuático. Archaeological Research Section, Bureau of Archaeological Research, Division of Historical Resources, The Capitol, Florida, Estados Unidos.

7. Donald H. Keith: Doctor en Filosofía y arqueólogo. Ships of Discovery, Corpus Christi Museum, Texas, Estados Unidos.

8. J. Barto Arnold III, M. A.: Presidente de la Society for Historical Archaeology, Estados Unidos.

9. Jerome L. Hall: Profesor adjunto del Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, Estados Unidos.

10. Denise C. Lakey: Investigador de archivos históricos. Ships of Exploration and Discovery Research, Texas, Estados Unidos.

11. Pilar Luna Errenguerena: Subdirectora de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Historia y Antropología (INHA), Distrito Federal, México.

12. Eugene Lyon: Doctor en Filosofía. Center for Historic Research at Flagler College, St. Augustine Foundation, Florida, Estados Unidos.

13. J. Richard Steffy: Profesor de Antropología. Texas A&M University, Ship Reconstructor of the Institute of Nautical Archaeology (INA), Texas, Estados Unidos.

14. Franck Goddio: Director del Instituto Europeo de Arqueología Submarina, Francia.

Instituciones y compañías extranjeras dedicadas a los "rescates arqueológicos" que operaron en Cuba entre 1997-2002:5

1. Canpack Diver, Inc. (North Vancouver, Canadá):
Exploró el noreste de Punta Hicacos y excavó en la Ensenada de Sibarimar (Guanabo) el pecio Nuestra Señora de las Mercedes, ya había sido excavado por Carisub, S. A.

2. Visagold, Ltd. (Canadá) y Geomar (Cuba): Exploró en el archipiélago Sabana-Camagüey y en un sector del archipiélago de los Colorados. Excavó en el pecio
Palemón, ya explorado por Carisub, S. A.

3. Africub, Ltd. (Sudáfrica) y Geomar (Cuba): Exploró en los Jardines o Jardinillos de la Reina y excavó en la desembocadura del río Guanabo, ya explorado por Carisub, S. A.

4. Ramal Ventures, Ltd. (Italia) y Sermar (Cuba): Exploró en el archipiélago de los Colorados, Península de Guanahacabibes y frontal de La Habana, ya explorado
por Carisub, S. A.

5. Exploramar (Canadá) y Geomar (Cuba): Proyecto de la oceanógrafa Paulina Zelintski, quien exploró en aguas profundas el frontal de la bahía de La Habana y
la franja marina de la península de Guanahacabibes.

6. Instituto Europeo de Arqueología Submarina (París, Francia) y Carisub, S. A. (Cuba): El arqueólogo Franck Goddio explora la franja marina de la península de
Guanahacabibes en busca del barco de Juan de Ávalos (1524). En estos momentos trabaja asociado a SERMAR con el mismo propósito.

Cazadores de tesoros (Treasure hunters) que visitaron Cuba en las tres últimas décadas del siglo pasado con vistas a desarrollar trabajos de rescate, a los cuales el gobierno cubano no les dio la autorización:

1. Norman Scott: Finales de la década de los años setenta.

2. Arthur Hartman: Finales de la década de los años setenta y principio de los noventa.

3. Robert Marx: Principio de la década de los años ochenta.

4. Robert Weaver: Mediados de la década de los años ochenta.

5. Robert Stenuit: Principio de los años noventa.

La biodiversidad marina, tan colmada de color y vida, de la plataforma insular del Archipiélago Cubano, encubre en sus entrañas gran parte de una historia que floreció con la aurora del llamado Encuentro Cultural entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Es así como abrigados por cientos de años de mutaciones vivientes y cambios hidro-dinámicos del lecho marino, yacen ocultos aún restos de naufragios y en ellos un sustancioso caudal del testimonio cultural de las embarcaciones de la Carrera de Indias. Por ende, la principal tarea arqueológica que se ha llevado a cabo en Cuba es la salvaguarda, para las venideras generaciones, de nuestro legado cultural y natural subacuático. El ejemplo de la conservación –in situ– ejercida en nuestro país
por más de una década lo confirma Robert Grenier (2001), arqueólogo subacuático para Parcs Canada:

"Los pecios pueden quedarse miles de años bajo el agua conservando su interés y su riqueza arqueológica. Si hay destrucción natural, se produce generalmente mucho antes del final del primer siglo de inmersión. El hundimiento y enterramiento
relativamente rápidos de una buena parte de los cascos de madera y de su contenido pueden contribuir a preservarlos y a protegerlos de los efectos destructores de los elementos a largo plazo."

La reserva empírica de nuestra experiencia es el cúmulo de una sabiduría obtenida de hombres que, sin conocimientos arqueológicos, tuvieron la aptitud de poder interpretar las costumbres y aspectos culturales que en un remoto pasado los antecedieron.

Estos sabios son los que han ayudado a rescatar nuestro patrimonio sumergido. Ellos son: carpinteros de ribera, pescadores profesionales, deportivos y submarinos, buzos aficionados y profesionales, cangrejeros, tropas guardafronteras, Marina de Guerra Revolucionaria y todo aquel que se dispone a enfrentar el mar. A estos se fueron sumando con el tiempo los hombres de ciencia, los cuales le dieron un sello de distinción a nuestro trabajo al aplicar sus conocimientos y metodología, a las que se sumaron la valiosa información aportada por las comunidades costeras a través de la Etnoarqueología, la tradición oral, estudios toponímicos (Litonimia), Geografía y Cartografía Histórica, etcétera.

Bienaventurado sea aquel que posea la sabiduría cedida por aquellos hombres de mar.

Bibliografía

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Notas

1 Este pecio tardío (cercano cronológicamente a nuestro tiempo) se ubica en el canal de entrada de la bahía de La Habana, a unos 200 metros del faro del Morro. El crucero español Sánchez Barcaíztegui zozobró en la madrugada del 18 de septiembre de 1895 debido a una violenta colisión con el vapor Mortera y como resultado de una confusa maniobra. Este pecio yace a una profundidad de 22-24 metros, justo en el centro del canal de entrada al puerto y ha sido la escuela de todos los arqueólogos submarinos de nuestro país.

2 En la década de los setenta el profesor García del Pino estuvo en el Archivo de Indias, Sevilla, y en otros, recopilando información sobre temas relacionados con naufragios acaecidos en nuestras aguas.

3 Arrecife de barrera de Los Colorados: Representa el segundo de Cuba por su longitud y se extiende desde Punta Gobernadora hacia el oeste, casi de modo ininterrumpido, a lo largo de más de 200 km, hasta terminar en el extremo oeste del Banco de Sancho Pardo, a pocas millas del Cabo de San Antonio. Esta barrera coralina sólo está interrumpida de manera importante por 13 pasas o canales de mediana profundidad, que permiten el acceso de embarcaciones de mediano calado a la costa norte de Pinar del Río (Mirabal, A., 1998).

4 Departamento de Investigaciones Submarinas del Instituto de Oceanología (Academia de Ciencias de Cuba), Comité Estatal de Finanzas (CEF), Departamento de Investigaciones Subacuáticas del Instituto Nacional de Turismo, Departamento de Arqueología e Historia de Carisub, S. A. y Gabinete de Arqueología (Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana).

5 A estas compañías se les cerró el contrato por nuevos acuerdos gubernamentales, quedando sólo el Instituto Europeo de Arqueología,
dirigido por F. Goddio, que opera con la empresa SERMAR S. A.